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Discusión:Población, poblamiento y comorbilidad

26 bytes añadidos, 14:12 30 jul 2021
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|titulo=Comorbilidades más importantes
|contenido= Los diferentes estudios nacionales e internacionales han puesto en evidencia diferencias en la mortalidad entre territorios y en la letalidad de los pacientes infectados por el SARS-CoV-2. Si bien es cierto que parte de esa diferencia se puede atribuir a condicionantes en el acceso a la atención y cuidados sanitarios, otra está vinculada a factores de riesgo o patologías propias de la persona afectada, que condiciona la posible gravedad de la infección y, por lo tanto, la necesidad de recursos sanitarios.
 
No hay un factor de riesgo absolutamente dominante, ni tampoco una patología. Sin embargo, hay unanimidad en la comunidad científica en la identificación de los incluidos en este apartado de esta monografía.
Nuestro Sistema Nacional de Salud está constituido por el conjunto de Sistemas de Salud de las comunidades autónomas y, aunque hay diferencias en la gestión y organización de los recursos sanitarios, la esencia es la misma en todos los territorios: acceso universal y gratuito. Durante la actual pandemia se han identificado diferencias en la mortalidad y letalidad entre comunidades autónomas que podrían explicarse en parte por diferencias en la prevalencia de comorbilidades, como se muestra en los mapas. En su valoración, no obstante, siempre se debe tener presente que la edad avanzada y el ser hombre son los dos principales factores demográficos asociados a la severidad y letalidad de la infección por este virus. A continuación se hace una breve descripción de las comorbilidades más significativas.
EPOC
 
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) no parece ser un factor predisponente a la infección por SARS-CoV-2, pero una vez que se desarrolla la enfermedad, se tiene un mayor riesgo de hospitalización, ingreso en unidades de cuidados intensivos (UCI) y letalidad. Por otro lado, la clínica respiratoria de la COVID puede en ocasiones confundirse con exacerbaciones de la EPOC, lo que podría retrasar el diagnóstico y condicionar la evolución clínica. El mecanismo fisiopatológico subyacente sería un incremento de expresión de los receptores ACE2 (al que se une el virus para penetrar en la célula) en el epitelio bronquial entre otros.
 
En el registro SEMI-COVID-19 de la Sociedad Española de Medicina Interna en el que se recogen las características clínicas de los pacientes proceden- tes de datos de hospitales de todo el país, el antecedente de EPOC se encuentra en el 7% de los pacientes.
 
En el mapa se observan claras diferencias en la prevalencia declarada entre territorios, destacando Galicia, Asturias, Extremadura, Aragón o Castilla y León con prevalencias en torno a un 5%; frente a territorios como Illes Balears o Canarias que no alcanzan el 3%. En relación al sexo, llama la atención que la prevalencia en mujeres en algunas comunidades sea superior o igual a la de los hombres cuando es un patología asociada al hábito tabáquico.
 
Hay dos grandes limitaciones en los datos mostrados. La primera es que se basa en datos declarados por el usuario que pueden condicionar un sesgo de información. La segunda, que no son datos ajustados por edad y sexo, por lo que las diferencias mostradas en prevalencia pueden explicarse por una estructura de población diferente. La EPOC es una enfermedad asociada a la edad y las comunidades autónomas de mayor prevalencia son todas ellas comunidades con un peso significativo de la población envejecida.
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
 
La hipertensión arterial es un factor de riesgo importante que se ha descrito en el 19% de los pacientes con COVID en España. El fundamento biológico se basa en su efecto sobre el sistema renina-angiotensina-aldosterona y sobre la enzima convertidora de angiotensina 2 (ECA-2) por sobrexpresión.
 
En los datos mostrados destacan dos hechos: por un lado, las prevalencias declaradas están entre valores del 20-25% en prácticamente to- das las comunidades autónomas, siendo Illes Balears la excepción con valores entorno al 10% (la ciudad autónoma de Melilla tiene otra lectura); por otro lado, la semejanza de valores entre hombres y mujeres salvo en los casos de la Comunidad Foral de Navarra y la ciudad autónoma de Melilla. Sin embargo, la interpretación de los datos presenta las mismas limitaciones comentadas en el caso de la EPOC.
 
Aunque este factor de riesgo está asociado a una mayor severidad, según diferentes estudios su peso no parece ser tan alto como la EPOC, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes. No obstante, su alta prevalencia en la población supone un amplio margen de mejora para el sistema sanitario.
OBESIDAD
 
La obesidad es considerada la epidemia del siglo XXI, ya que sus cifras están aumentando en la población adulta y, lo que es más preocupante, en la población infantil. El sobrepeso/obesidad se ha identificado en numerosos estudios como un factor predictor de hospitalización y de ingreso en UCI, especialmente en los pacientes por debajo de los 65 años. En el registro SEMI-COVID-19 está presente en el 21% de los pacientes.
 
El riesgo aumentado de estos pacientes se ha atribuido a un nivel mayor de citoquinas pro-inflamatorias (agravarían los procesos de hiperinflamación) y a su alteración basal de los volúmenes respiratorios por factores mecánicos.
 
Hay bastante variabilidad en la prevalencia de obesidad (comunidades próximas al 20% y otras del 15%). Más importante es aún la diferencia entre sexos, tanto entre comunidades autónomas como en la misma autonomía. Es importante señalar que, puede haber cierto patrón geográfico condicionado a la riqueza del territorio: las comunidades autónomas con prevalencias de obesidad más bajas se corresponden con las de mayor producto interior bruto. Tiene su razón de ser, ya que la obesidad tiene una vinculación clara con variables socioeconómicas.
En este caso, el sesgo de información se reduce –no se elimina-, ya que se concreta en la metodología de la encuesta un valor para considerar o
DIABETES
 
Este factor de riesgo se ha identificado en el 17% de los casos declarados (8,9% de los hospitalizados en España). Es claramente un factor de mayor riesgo de hospitalización, ingreso en UCI y fallecimiento. El mecanismo biológico por el que actuaría este factor de riesgo es el descrito en la hipertensión arterial.
 
Al igual que la obesidad la prevalencia de diabetes declarada muestra diferencias geográficas importantes con comunidades con prevalencias entorno al 5% (Illes Balears, La Rioja o Cantabria) y otras en torno al 10% (Galicia y Extremadura). La diferencia entre hombres y mujeres puede ser importante (véase el País Vasco).
La diabetes tipo II es fundamentalmente una patología crónica asociada a la edad que podría subyacer a diferencias en la mortalidad o letalidad por COVID entre comunidades autónomas. No obstante, como ya se ha mencionado en el comentario de otras variables, no se puede inferir nada al tratarse de unos datos sin ajustar y condicionados a posibles sesgos de información.
 
INSUFICIENCIA CARDIACA
 
La insuficiencia cardiaca se ha descrito, bien bajo este término, bien como enfermedad cardiovascular, como el factor de riesgo más prevalente en la población diagnosticada de COVID-19 (hasta en un 30%) y está presente en más del 50% de los pacientes COVID con ingreso en UCI en nuestro país, según diversos estudios. Su mecanismo de acción sería el mismo que para la diabetes e hipertensión arterial.
 
Hay dos patrones claros: uno geográfico y otro por sexo. Castilla y León y la Comunitat Valenciana muestran una prevalencia muy alta, esta última de más del 14%; en un nivel intermedio se sitúan las comunidades con prevalencias intermedias, en torno al 12%; y las comunidades con prevalencias más bajas, están en torno al 8%. Lectura independiente merece los datos de prevalencia de Extremadura y Castilla-La Mancha con prevalencias que son inferiores en un 30% a las que ostentan las comunidades con mayor prevalencia.
 
La insuficiencia cardiaca es más prevalente en mujeres, pero este dato, al no estar ajustado por sexo, puede estar condicionado por la mayor esperanza
de vida de las mujeres; esta patología es más prevalente con la edad.
 
En nuestro país, el modelo de atención en primaria, basado en el equipo de atención primaria que abarca la atención de la población de una zona de salud, es el mismo en las comunidades autónomas y su sistema de información está consolidado desde hace años. Las significativas diferencias geográficas en la prevalencia es seguro que se explican en parte por las diferencias en la estructura de población; pero es muy probable que haya otros factores tanto de hábitos de vida como vinculados a la atención y seguimiento de la población.
 
INSUFICIENCA RENAL CRÓNICA
 
La insuficiencia renal crónica (IRC) se incluye dentro del abanico de comorbilidades que se relacionan con una peor evolución del COVID-19. Este órgano tiene receptores para ECA-2 y es el principal implicado en el sistema renina-angiotensina-aldosterona que regula, entre otros, la presión arterial. Además, su sistema inmune está debilitado y suelen ser pacientes con comorbilidades añadidas como diabetes e hipertensión.
Aunque los estudios que relacionan la IRC y COVID son limitados, se ha observado una mayor mortalidad en estos pacientes, más manifiesta esta relación en los estadios avanzados de la IRC. Otros análisis no han encontrado un mayor ingreso en UCI de los pacientes con IRC infectados por el SARS-CoV-2.
 
Las comunidades autónomas de Cataluña, Comunitat Valencia, Región de Murcia y Canarias tienen tasas ajustadas superiores al resto de comunidades, así como la ciudad autónoma de Ceuta. En el polo opuesto, con las tasas más bajas, están Cantabria y Castilla y León. Cuando se analizan las tasas por sexo se observa que los hombres tienen tasas claramente superiores a las mujeres en todas las comunidades (salvo Illes Balears, Ceuta y Melilla); siendo prácticamente el doble en bastantes comunidades autónomas.
 
El Registro Español de Enfermos Renales fue creado en el 2006, fruto de la integración de los datos aportados por los registros de las comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas. Son, por lo tanto, datos consolidados que evidencian una diferencia real en la prevalencia de esta patología.
VIH-SIDA
 
La infección por VIH o el diagnóstico de SIDA no suele recogerse entre los factores de riesgo en la mayoría de los estudios como tal; sí la inmunodeficiencia. Sin embargo, este término es muy amplio y difícil de definir por lo que se ha optado por la inclusión de una patología con un sistema de información bien establecido y que tiene un impacto claro en el sistema inmunitario, especialmente en la inmunidad celular.
 
No se conoce bien cómo encaja la vulnerabilidad de un paciente inmunodeprimido con la hiperactivación inmune. No existe evidencia sólida que sustente un mayor riesgo en pacientes inmunodeprimidos. En el caso del VIH/SIDA, hay estudios que sugieren no tanto su asociación con un incremento de la susceptibilidad a la infección, pero sí cierta asociación con una mayor letalidad. En el registro SEMI-COVID-19 los casos COVID-19 con infección por VIH han representado el 0,7%. Con un número tan bajo de casos afectados no es posible sacar conclusiones de su posible implicación en la gravedad clínica de la COVID-19.
 
Las prevalencias de VIH/SIDA en España son bajas en general, pero con diferencias sustanciales entre comunidades autónomas. Afecta fundamentalmente a varones, resulta llamativo el caso de Illes Balears, Canarias y Comunitat Valenciana, comunidades vinculadas al turismo de playa que podría condicionar la relajación en las medidas de protección/prevención. Madrid también sigue este patrón de prevalencia. Por el contrario, Cataluña, una comunidad con mucho turismo presenta unas prevalencias muy bajas.
 
Aunque los datos están sin ajustar por edad y sexo, es muy probable que esas diferencias entre comunidades autónomas sean reales, ya que el colectivo de edad está más acotado (jóvenes, adultos-jóvenes y adultos) y las diferencias demográficas entre comunidades es algo menor que en el caso de los ancianos.}}
1985
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