Discusión:Fase descendente de la pandemia

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IGN (2021): La pandemia COVID-19 en España. Primera ola: de los primeros casos a finales de junio de 2020

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Plan de Desescalada

El Consejo de Ministros del Gobierno de España de 28 de abril aprobó un Plan de Desescalada, una vez transcurridas siete semanas desde la entrada en vigor del Real Decreto de 14 de marzo de 2020 por el que se estableció el Estado de Alarma. Vista, por un lado, la reducción del impacto sanitario producido por la pandemia COVID-19, y, por otro, la afección tan negativa sobre la actividad económica global, se publicó la Orden del Ministerio de Sanidad de 3 de mayo que regulaba la aplicación del citado plan mediante un proceso de gobernanza conjunta con las comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla.

El objetivo del Plan de Desescalada fue “conseguir que, manteniendo como referencia la protección de la salud pública, se recupere paulatinamente la vida cotidiana y la actividad económica, minimizando el riesgo que representa la epidemia para la salud de la población y evitando que las capacidades del Sistema Nacional de Salud puedan verse desbordadas”. La transición a la nueva normalidad debía realizarse al amparo de tres notas esenciales: gradualidad, asimetría y adaptación. La primera quedaba reflejada en las fases establecidas que entrañaban una clara progresividad; la segunda aludía a que se haría mediante acuerdos con las comunidades y ciudades autónomas; la tercera se refería a los posibles cambios que fueran necesarios introducir en función de los indicadores epidemiológicos.

La decisión del discurrir de una fase a otra en los diferentes territorios correspondió al Ministro de Sanidad, tomando en consideración un proceso de gobernanza conjunta con las comunidades y ciudades autónomas; ello implicaba, al menos, una reunión bilateral entre el Ministerio de Sanidad y la consejería correspondiente. Cada comunidad autónoma y las ciudades de Ceuta y Melilla fueron remitiendo con una semana de antelación las propuestas de transición entre fases con los informes preceptivos que contenían, al menos, una descripción del estado epidemiológico y la fase en que se encontraba, una relación de medidas a tomar en la nueva fase a la que se deseaba transitar y las capacidades estratégicas del sistema sanitario para hacer frente a una evolución de la epidemia que pudiera acarrear un mayor riesgo de transmisión en la población.

Una última característica a tener en cuenta fue que, aun siendo la provincia el ámbito de aplicación más normal, podían establecerse unidades geográficas de menor extensión dentro de aquélla por la conveniencia de otorgar a las mismas un tratamiento diferenciado.

En este apartado, se visualiza cartográficamente el proceso de desescalada que se dio en los diferentes territorios de España y, para el conjunto del país, la evolución de los indicadores más significativos en los cuatro gráficos adjuntos a este texto. Además en el texto destacado se sintetiza la caracterización de cada una de las fases por las que fueron transitando los territorios de las comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla.


FASES DE LA DESESCALADA

Fase 0 o de la preparación de la desescalada. Existen medidas de alivio comunes para todo el país que permiten la movilidad fuera del domicilio, fundamentalmente en el ámbito privado, y medidas sobre actividades con un riesgo asociado de contagio muy bajo o nulo, siempre que se cumplan las indicaciones de seguridad. A lo largo de esta fase se intensifica la preparación de todos los locales públicos con señalización y medidas de protección para preparar el comienzo de la siguiente fase. También se podrán adoptar medidas que afecten a determinados territorios. En particular, islas sin movilidad exterior y con tasas de contagio prácticamente nulas; en consecuencia, la isla de Formentera en Illes Balears y La Gomera, El Hierro y La Graciosa en Canarias podrán anticipar su desescalada, situándose en la Fase I.


Fase I o Inicial. Según el comportamiento de determinados indicadores en los diferentes territorios, se permitirá la apertura parcial de actividades en el pequeño comercio y la restauración con el uso de terrazas con limitaciones de ocupación al 30%; los alojamientos turísticos podrán ofertar sus servicios, excluyendo zonas comunes y con determinadas restricciones; en el ámbito agrario se reanudarán las funciones habituales, así como la actividad deportiva profesional con las medidas de higiene necesarias, al igual que los lugares de culto con su aforo limitado a un tercio.


Fase II o intermedia. En esta fase se plantea la apertura parcial de actividades que estaban restringidas en la fase I. En restauración, se abrirá el espacio interior de los locales con una ocupación de un tercio del aforo y garantías de separación y solo para servicio de mesas. En esta fase II se podrán abrir centros educativos con tres propósitos: realizar actividades de refuerzo; garantizar que los menores de seis años puedan acudir a los centros caso de que ambos padres trabajen presencialmente; o bien celebrar la EVAU. Asimismo, se podrá reanudar la caza y pesca deportiva y se reabrirán cines, teatros, auditorios y espacios similares con butaca asignada previamente; las visitas a monumentos y otros equipamientos culturales (salas de conferencias y exposiciones) permitirán tan solo un tercio de su aforo habitual. Se podrán celebrar los actos y espectáculos culturales de menos de 50 personas en lugares cerrados con un tercio de su aforo y al aire libre cuando congreguen a menos de 400 personas sentadas. Los lugares de culto deberán limitar su aforo al 50%.


Fase III o avanzada. Se flexibiliza la movilidad general, si bien se mantendrá la recomendación del uso de la mascarilla fuera del hogar y en los transportes públicos. En el ámbito comercial se limitará el aforo al 50% y se fija una distancia mínima de dos metros. En la actividad vinculada a la restauración, se suavizan algo más las restricciones de aforo y ocupación, si bien se mantienen estrictas condiciones de separación entre el público.


Nueva normalidad. Terminan las restricciones sociales y económicas, pero se mantiene la vigilancia epidemiológica, la capacidad reforzada del sistema sanitario y la autoprotección de la ciudadanía.


Las fechas concretas y la superación de las diferentes fases, en las condiciones establecidas en el Plan, dependerán del comportamiento y control de la pandemia. El tiempo entre cada una de la fases tendrá una duración mínima de dos semanas.

Este texto es un resumen del Plan de Desescalada diseñado por Presidencia del Gobierno el 28 de abril de 2020


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Texto: Jose Sancho Comins y María Zúñiga Antón. Véase la lista de participantes


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