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Clima

185 bytes añadidos, 07:48 23 jul 2019
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La posición geográfica de la península ibérica entre dos grandes masas continentales y entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo le confieren, además, un papel de encrucijada de influencias marítimas y continentales diversas y contrastadas. Finalmente, las características del relieve aportan una mayor complejidad al mosaico climático español; en primer lugar por su elevada altitud media, que alcanza los 650 m, y que condiciona intensamente las temperaturas; y en segundo lugar por la disposición de las barreras montañosas, que generan fuertes contrastes espaciales en todos los elementos climáticos y meteorológicos, tanto a escala regional como local.
El objetivo de este apartado es ilustrar esa diversidad climática a través de la representación cartográfica de algunos de los elementos más significativos que definen el clima, como la temperatura, la precipitación, la insolación, la radiación o la evapotranspiración. Para ello se han utilizado un total de 3.495 observatorios meteorológicos completos, termopluviométricos y pluviométricos que la Agencia Estatal de Meteorología ([http://www.aemet.es/es/portada AEMET]) tiene repartidos por todo el territorio.
Los mapas de las variables climáticas de temperatura y precipitación están referidos al periodo 1981-2010, y las series de datos termopluviométricos utilizados pasaron previamente por un control de calidad y homogeneidad.
Finalmente, la España árida o semidesértica se circunscribe al sudeste peninsular, desde Alicante hasta Almería, así como a las áreas costeras de las islas Canarias, que reciben cerca de 100 mm en algunos sectores a sotavento de los vientos alisios.
Los valores del mapa de ''[[:Archivo:Espana Precipitacion-maxima-diaria-media-anual 1981-2010 mapa 15813 spa.jpg|Precipitación máxima diaria]]'' dan idea de la intensidad y torrencialidad que pueden alcanzar las precipitaciones. Los valores más altos se alcanzan en buena parte del litoral, tanto peninsular como insular, y muy especialmente en el Mediterráneo, donde destacan los sectores de Valencia y Málaga. También algunas áreas de montaña del interior, como el Pirineo o el Sistema Central, se ven afectados por precipitaciones de elevada intensidad que suelen desencadenar episodios de inundación. A pesar de estar alejadas de las masas marinas, fuente principal de humedad, el efecto del relieve favorece ocasionalmente la torrencialidad de las precipitaciones. Por el contrario, en la mayor parte del interior peninsular las intensidades pluviométricas son muy inferiores. En este [http://spread.csic.es enlace] se pueden obtener las precipitaciones diarias en toda España entre 1950 y 2012.
Estas diferencias se observan también en los registros máximos diarios correspondientes a los observatorios principales de las capitales de provincia. Estos registros han tenido lugar mayoritariamente durante los meses de otoño y del verano, con episodios de carácter tormentoso. Aunque los valores máximos de las capitales sólo han superado los 300 mm en Málaga, en muchos puntos del Levante, Andalucía, Canarias, Baleares o Pirineos se han llegado a alcanzar intensidades muy superiores, como recoge la [http://www.aemet.es/es/portada AEMET ] en sus estadísticas: 817 mm en Oliva (Valencia), 720 mm en Gandia (Valencia), 700 mm en Benasque (Huesca), 600 mm en Albuñol (Granada), 590 mm en San Andrés (Tenerife) o los 536 mm en Escorca (Baleares).
{{ANEAutoria|Autores= Alberto Martí Ezpeleta, José María Cuadrat Prats, María Victoria Marzol Jaén}}

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