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Actividades agrarias

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[[Archivo:Espana Evolucion-de-la-superficie-de-regadio 1990-2013 graficoestadistico 16503 spa.jpg|right|thumb|300px|Gráfico estadístico de evolución de la superficie de regadío. 1990-2013. España.]]Entendido como la superficie cultivable que se beneficia, mediante el uso de diversas técnicas, de un suministro artificial de agua, es un paisaje agrario sustancialmente relacionado con la historia, la economía, la política agraria e hidrológica de nuestro país; así como con la existencia de unos parajes rurales y agrarios que, en muchos casos, constituyen un verdadero mosaico territorial de la identidad de ciertas comarcas y sus comunidades humanas.
España, como otros países mediterráneos, cuenta con una apreciable presencia del regadío, pues este ha favorecido, mediante una histórica intervención humana, el desarrollo de una agricultura intensiva que, entre otras facetas, ha reducido las limitaciones de la aridez y la irregularidad pluviométrica de buena parte de la geografía nacional. Una intervención humana que ha propiciado la construcción de territorios y paisajes que, a veces, remontan sus orígenes a la agricultura clásica o andalusí; a las inquietudes regeneracionistas de finales del XIX; a las políticas reformistas del franquismo; o a los más recientes planes de modernización del regadío. Y ello bajo la frecuente consideración de que el regadío, en un contexto árido, es la mejor inversión posible para el desarrollo y la «salvación de la patria».

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