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Discusión:Recursos movilizados

4241 bytes añadidos, 13:43 26 oct 2021
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{{ANEObra|Serie=Monografías del Atlas Nacional de España|Logo=[[Archivo:Logo_Monografía.jpg|left|50x50px|link=]]|Título=La pandemia COVID-19 en España|Subtítulo=Primera ola: de los primeros casos a finales de junio de 2020|Año=2021|Contenido=Nuevo contenido}}
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La movilización de recursos con vistas a luchar contra la pandemia COVID-19 resulta muy difícil de cuantificar y, por tanto, reflejar de manera objetiva en los gráficos y mapas de esta monografía. Lo es por la gran diversidad de agentes que participaron en esta movilización, la heterogeneidad de las acciones y la condición de las mismas, unas veces tangible y, otras, intangible; prueba de ello fue, por ejemplo, el significativo movimiento de solidaridad que se vivió en los momentos más duros de la primera ola de la pandemia y que el lector puede apreciar en la muestra que se presenta en el capítulo ''Acciones Solidarias''.
 
En este capítulo se fija la atención en dos aspectos que, como se acaba de decir, en manera alguna, agotan la movilización habida; tómense, por tanto, como ejemplos demostrativos. En primer lugar, se exhiben algunos indicadores del esfuerzo añadido en el campo sanitario y colaborativo con éste. A continuación, se reseña la participación de las Fuerzas Armadas que tuvo su marco de actuación en la llamada Operación Balmis. Únase a lo anterior el texto que presenta la experiencia vivida en el ''Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa''.
 
Como se ha indicado al comienzo de este capítulo, no existe, y resulta muy difícil concebir su posible existencia, un registro fehaciente de la movilización de nuevos recursos habida durante la primera ola de la pandemia con el fin de luchar contra el virus y mitigar su impacto. El esfuerzo económico de las administraciones públicas, la generosa disponibilidad de los profesionales de la sanidad pública y privada, la colaboración de empresas y entidades privadas, materializada en donaciones, y las iniciativas particulares o comunitarias venidas desde el seno mismo de la sociedad constituyeron eslabones decisivos en la construcción de una respuesta que demostró ser enormemente eficaz.
 
Un primer indicador que muestra el cambio ocurrido en los hospitales fue la mayor disponibilidad de camas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), representado por comunidades autónomas en el mapa ''Evolución de la dotación de camas UCI durante la primera ola de la pandemia''. Si se atiende al comienzo de 2020 como referencia, la suma total de camas en UCI sin neonatos, incluyendo los puestos de críticos que disponían de respirador y los que no, se había multiplicado por 2,5 a primeros de abril para el conjunto de la sanidad pública y privada en España. Pasado el momento de afección máxima de la pandemia dentro de la primera ola, se produjo una disminución de este importante recurso a principios de junio, aun así, se contaba con un 78% más que a comienzos de año.
 
Al margen de la intensificación del uso de la infraestructura hospitalaria existente en la sanidad pública y privada se realizaron acciones de gran calado con el fin de ampliar la capacidad de acogida a un creciente número de personas contagiadas con necesidad de ingreso hospitalario. La vía utilizada fue la medicalización de un número importante de plazas de hotel y la construcción de hospitales de campaña. En el mapa ''Camas en hoteles medicalizados durante la primera ola de la pandemia'' se muestra el resultado de una de estas acciones por la que se habilitaron un importante número de camas en centros no sanitarios.
 
Las diferentes comunidades autónomas desplegaron acciones muy importantes para multiplicar su capacidad de asistencia para enfermos con necesidad de hospitalización. A modo de ejemplo, se puede citar a la Comunidad de Madrid que, por razón de la especial incidencia de la pandemia, habilitó, entre el 23 de marzo y el 1 de mayo de 2020, las instalaciones de IFEMA como hospital de campaña, en donde se atendió a cerca de 5.000 pacientes en los pabellones 5 y 7 y trabajaron incansablemente más de 1.200 profesionales sanitarios. Junto a ello, se vivió un intenso movimiento solidario, nacido de la iniciativa social. Las redes sociales sirvieron, una vez más, para canalizar demandas y ofrecimientos; es muy ilustrativo el flujo de mensajes en Twitter que hacían referencia al movimiento solidario desplegado en este hospital de campaña de IFEMA, como se aprecia en el gráfico del mismo nombre.
 
{{ANETextoEpigrafe|epigrafe=Operación Balmis}}
La intervención de las Fuerzas Armadas (FAS) en la lucha contra la pandemia COVID-19 ha sido un ejemplo de lo que alguien pudiera llamar nuevas misiones de los Ejércitos y la Armada como instrumento clave en la resolución de cualquier tipo de crisis. Realmente ésta y el resto de las misiones asignadas a la FAS no son nuevas ya que están perfectamente definidas en la LO 5/2005 de la Defensa Nacional, donde en su artículo 15.3, claramente se expone: «Las Fuerzas Armadas, junto con las Instituciones del Estado y las Administraciones públicas, deben preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas, conforme a lo establecido en la legislación vigente». Sin embargo, aparte de las intervenciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y del 43 Grupo del Ejército del Aire y puntualmente intervenciones menores de algunas unidades, la primera vez que las FAS en pleno asumen este cometido ha sido como parte del esfuerzo global de España para vencer al COVID-19. La Operación Balmis, que ha contado con la participación de más de 188.000 militares, ha supuesto el mayor esfuerzo de las FAS en tiempo de paz de la historia.
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