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Discusión:Recursos movilizados

2 bytes añadidos, 11:25 29 nov 2021
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Las diferentes comunidades autónomas desplegaron acciones muy importantes para multiplicar su capacidad de asistencia para enfermos con necesidad de hospitalización. A modo de ejemplo, se puede citar a la Comunidad de Madrid que, por razón de la especial incidencia de la pandemia, habilitó, entre el 23 de marzo y el 1 de mayo de 2020, las instalaciones de IFEMA como hospital de campaña, en donde se atendió a cerca de 5.000 pacientes en los pabellones 5 y 7 y trabajaron incansablemente más de 1.200 profesionales sanitarios. Junto a ello, se vivió un intenso movimiento solidario, nacido de la iniciativa social. Las redes sociales sirvieron, una vez más, para canalizar demandas y ofrecimientos; es muy ilustrativo el flujo de mensajes en Twitter que hacían referencia al movimiento solidario desplegado en este hospital de campaña de IFEMA, como se aprecia en el gráfico del mismo nombre.
 
</ul></div>{{ANETextoDestacado|titulo=HOSPITAL CLÍNICO UNIVERSITARIO «LOZANO BLESA»|contenido=La experiencia vivida en el hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza no es fácil de sintetizar. El hospital abarca una amplia área sanitaria con población muy castigada por la COVID-19 y con numerosas residencias de ancianos en su ámbito de referencia. El primer caso se identificó en el hospital el 3 de marzo de 2020. En enero, ya se había constituido en el hospital el Grupo COVID formado por profesionales de los servicios de Medicina Preventiva, Prevención de Riesgos Labores, Urgencias, Microbiología, Medicina Interna, Enfermedades Infecciosas y Cuidados Intensivos, junto con representantes de la dirección médica y de enfermería del centro. Este grupo elaboró un Plan de Contingencia cuyas previsiones quedaron superadas.
Desde el punto de vista técnico se tomaron las decisiones más oportunas, a la vez que se vivía un inestimable aprendizaje. El sistema sanitario no estaba preparado para un fenómeno de tal magnitud, ni tan mantenido en el tiempo. No obstante, se multiplicó el esfuerzo para adaptar el hospital desde el punto de vista estructural, de equipamiento y organizativo. En un tiempo récord se creó una nueva área de cuidados intensivos, se adaptó el Bloque Quirúrgico para acoger a pacientes COVID y a pacientes operados no COVID. La zona de hospitalización se reorganizó con áreas exclusivas para pacientes COVID; en urgencias se estableció un circuito independiente para los posibles pacientes infectados. En relación a los recursos humanos, se intensificaron las medidas de protección, definiendo los escenarios posibles en el centro y los equipos de protección a portar; junto a todo lo anterior, se cuidó muy específicamente la formación del personal en protección. Se extendieron a todo el hospital las denominadas Precauciones Universales Ampliadas, con el fin de proteger a otros pacientes y a los profesionales del propio hospital. Las dinámicas de trabajo se modificaron y profesionales que nunca habían trabajado juntos formaron equipos multidisciplinares; fue realmente gratificante ver cómo neurólogos, alergólogos, hematólogos, anestesistas… trabajaban codo con codo con los internistas e intensivistas.}}
{{ANETextoEpigrafe|epigrafe=Operación Balmis}}
 
La intervención de las Fuerzas Armadas (FAS) en la lucha contra la pandemia COVID-19 ha sido un ejemplo de lo que alguien pudiera llamar nuevas misiones de los Ejércitos y la Armada como instrumento clave en la resolución de cualquier tipo de crisis. Realmente ésta y el resto de las misiones asignadas a la FAS no son nuevas ya que están perfectamente definidas en la LO 5/2005 de la Defensa Nacional, donde en su artículo 15.3, claramente se expone: «Las Fuerzas Armadas, junto con las Instituciones del Estado y las Administraciones públicas, deben preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas, conforme a lo establecido en la legislación vigente». Sin embargo, aparte de las intervenciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y del 43 Grupo del Ejército del Aire y puntualmente intervenciones menores de algunas unidades, la primera vez que las FAS en pleno asumen este cometido ha sido como parte del esfuerzo global de España para vencer al COVID-19. La Operación Balmis, que ha contado con la participación de más de 188.000 militares, ha supuesto el mayor esfuerzo de las FAS en tiempo de paz de la historia.
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