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Discusión:Málaga

2 bytes añadidos, 09:48 10 dic 2021
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El riesgo de contagio en cada uno de los focos se ha evaluado a partir de la ecuación general del riesgo, esto es, aunando los valores de peligrosidad de los focos con los de la vulnerabilidad de la población residente y expuesta en el mismo. Para establecer una gradación en la peligrosidad de cada foco se ha utilizado como indicador el número de afectados presentes en el foco, así como el porcentaje de afectados respecto al total de población residente. La vulnerabilidad de la población de cada foco se ha estimado a partir de los datos del volumen de población expuesta al contagio, estructura por edad de los vecinos del foco y nivel de hacinamiento (relación entre la extensión de la vivienda y número de miembros del hogar).
La cartografía de focos de contagio vecinal, y su nivel de riesgo, constituye un instrumento de apoyo a decisiones de extraordinario valor. Si se habita en un foco de contagio activo, la probabilidad de ser contagiado durante el periodo inmediato es superior al de contagiarse si se vive en cualquier otro punto de la ciudad. Este hecho abre una vía predictiva directa para frenar el contagio, ya que permite centrar e intensificar las medidas de cribado, información, alerta y vigilancia en espacios concretos de la ciudad, y atacar así la cadena de contagio en su raíz.
Como puede apreciarse en el conjunto de los mapas, la distribución espacial de los afectados por COVID-19 en esta primera etapa en el caso de estudio no es homogénea, sino que presenta zonas con niveles de concentración de casos muy dispar. En términos generales, el patrón de distribución de focos de contagio vecinal en la ciudad de Málaga se estructura en torno a tres franjas paralelas al litoral (franja sur, franja intermedia y franja norte). En toda la franja litoral de la ciudad predomina la distribución dispersa de afectados, que no llegan a configurar focos, con algunas excepciones puntales (Malagueta, Alameda de Colón, y Echeverría de El Palo). En el mismo sentido, la zona oeste de la ciudad muestra un patrón predominantemente disperso en los barrios situados en la franja costera, al sur de la vía del tren. El patrón con modelo disperso se extiende igualmente de forma predominante en las zonas de la ciudad situadas en la margen derecha del Guadalhorce. Al norte de esta franja inmediata al litoral, se observa una franja intermedia de la ciudad en la que el patrón espacial de contagio deja claramente de ser disperso para manifestarse de forma concentrada. En esta franja central la agregación de los casos en torno a focos aumenta sensiblemente. El patrón de distribución de afectados se dispersa nuevamente al pasar a la franja norte de la ciudad, tanto en el sector central como el oeste.
A la hora de buscar causas explicativas del patrón de contagio y distribución general de los focos, la hipótesis más inmediata es la que relaciona la mayor concentración de afectados con los valores más altos de densidad de población. Un análisis preliminar del mapa de densidad de población de la ciudad, en el que se muestra también la ubicación de los principales focos, permite observar que las zonas con mayor densidad de afectados coinciden con espacios de alta densidad de población, aunque esta tesis no se sostiene en sentido contrario, es decir, existen amplias zonas de la ciudad con valores de densidad muy bajos que cuentan con un porcentaje de afectados proporcionalmente elevada. De igual modo, son muy comunes las zonas de alta densidad de población que no presentan acumulación de afectados significativa (obsérvense los sectores norte y oeste de la ciudad).
Al analizar los posibles factores explicativos de la distribución de los afectados en el entorno urbano en esta primera oleada, se concluye que, aunque el factor densidad de población se relaciona en parte con la distribución de los afectados, puede intuirse que subyace un modelo explicativo multi-factorial multifactorial más complejo. La singularidad de la actividad o edad de algunos colectivos de población (jóvenes estudiantes, tipo de trabajo, etc.) condicionan en primera instancia la localización y trasmisión del contagio, que se distribuirá según las relaciones de movilidad de la población en el entramado urbano, y los movimientos entre unos focos y otros. Se apuntan también como posibles factores explicativos variables como la tipología edificatoria y sus condiciones ambientales asociadas (hacinamiento, aireación), o la proximidad a puntos de posible intensificación de la transmisión como hospitales o centros sanitarios. En sentido contrario, la proximidad al mar y la mejora de las condiciones ambientales que aporta (menor contaminación, mayor exposición al viento) pueden influir en una menor generación de focos.
{{ANEAutoria|Autores= María Jesús Perles y Juan Francisco Sortino Barrionuevo}}
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