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Mucho más ilustrativos para los efectos que ahora interesan son los cuatro mapas que aluden al poblamiento; es decir, a la forma en que están implantados los asentamientos en el territorio. En España, frente a la extraordinaria proliferación de núcleos habitados en el noroeste peninsular y la cornisa cantábrica, se distingue el resto del territorio con un número ostensiblemente inferior de asentamientos en cada provincia. No obstante un análisis más detenido nos podría demostrar que en su interior se dan, a su vez, matices diferenciales entre ámbitos de mayor proliferación de aldeas, caseríos o lugares habitados y otros con menor implantación (ver mapa de ''Entidades de población''). La población en diseminado –aquella que habita en núcleos al margen del que hace de cabeza municipal– alcanza también valores altos en Galicia, aunque también muestra un peso significativo en la fachada mediterránea. Las razones concurrentes en estos dos entornos pueden ser, obviamente, distintas, así como su origen en el tiempo.
En suma, frente a una mayor dispersión del hábitat en la periferia, bien que sea por motivos geográficos, históricos o funcionales, aparece un interior peninsular con una mayor concentración, si bien con diferencias significativas entre la Meseta septentrional, con núcleos más cercanos unos a otros, aunque de menor tamaño, y la meridional que manifiesta un menor número de asentamientos, guardando con una mayor separación entre ellos y con términos municipales más extensos.
De una presentación más generalista, que ha tenido por unidad de análisis a la provincia, se desciende ahora a un mayor detalle con el municipio como referencia espacial. En efecto, el mapa de ''Densidad de asentamientos'' a nivel municipal vuelve a mostrar los esperados contrastes entre el noroeste peninsular y la cornisa cantábrica, por un lado, y el resto, por otro, aunque la finura del análisis descubre ámbitos con notable densidad de lugares habitados como es el caso de la Cataluña central y septentrional, la periferia de la aglomeración madrileña, el área central de Salamanca y algunas áreas de la Comunitat Valenciana, el sureste murciano, la Andalucía oriental y algunas islas del archipiélago canario.
El mapa de ''Población en diseminado por municipio'' vuelve a mostrar un fuerte contraste entre la periferia –notablemente en Galicia, el occidente asturiano, País Vasco, noroeste de Navarra, Maestrazgo turolensearagonés/valenciano y una extensa franja desde la Marina alicantina hasta Cádiz y el interior peninsular con valores elevados en la primera y menores en el segundo, hecho directamente ligado a una mayor dispersión del hábitat en aquella y con una significación mayor de la concentración de la población en las capitales municipales en el resto.
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